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Así podría responder Irán si se reanudan los ataques de Israel y Estados Unidos
En cualquier nueva ronda de combates, las autoridades iraníes podrían adoptar otras tácticas, como intensificar las agresiones contra sus vecinos e intentar cerrar un segundo estrecho.
El futuro del frágil alto al fuego entre Irán, Israel y Estados Unidos vuelve a ser incierto. El presidente Donald Trump primero amenazó con reanudar la guerra contra la República Islámica el domingo, para luego anunciar al día siguiente que los ataques planeados se habían suspendido en medio de “negociaciones serias”.
Sin embargo, los iraníes se han estado preparando para una posible reanudación de los ataques y han dado a entender que no dudarán en imponer un alto precio a sus vecinos y a la economía mundial si son atacados.
¿Qué anticipa Irán?
En el primer asalto bélico de este año, los iraníes se preparaban para un conflicto prolongado de unos tres meses, dijo Hamidreza Azizi, experto en cuestiones de seguridad iraní del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad.
En consecuencia, Irán limitó el uso de sus misiles para sostener semanas de ataques contra Israel y objetivos regionales, dijo.
En cambio, si vuelve a estallar la guerra, los dirigentes iraníes esperan que los combates sean “breves pero de gran intensidad”, incluidos fuertes ataques coordinados contra la infraestructura energética de Irán, afirmó Azizi, quien sigue los comentarios públicos de expertos afiliados al gobierno y de personas próximas al estamento militar o de seguridad.
¿Cómo podría Irán tomar represalias esta vez?
En cualquier nueva ronda de combates, Irán podría disparar decenas o centenares de misiles al día para “enfrentarse eficazmente al enemigo y cambiar también el cálculo del otro bando”, dijo Azizi.
Esto obligará a las naciones árabes del Golfo a prepararse para una intensificación de los ataques contra sus infraestructuras energéticas. Atacar los yacimientos petrolíferos, refinerías y puertos del Golfo es una de las formas más potentes que tiene Irán de infligir dolor a la economía mundial y presionar a Trump. Si los daños son lo suficientemente graves, podrían arrastrar a países como Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait y Arabia Saudita a una guerra que muchos dirigentes del Golfo han tratado de evitar.
En las últimas semanas, funcionarios iraníes y analistas afines al gobierno han proferido virulentas amenazas y retórica contra los Emiratos, movidos por su opinión de que Emiratos Árabes Unidos ha permitido ataques contra Irán al albergar instalaciones militares estadounidenses. Noticias recientes han revelado que EAU y Arabia Saudita llevaron a cabo ataques secretos contra Irán durante la embestida estadounidense-israelí.
“Sin duda debemos devolver a los Emiratos a la época de montar en camello, y podemos hacerlo”, dijo Mehdi Kharatian, analista cercano a las fuerzas de seguridad iraníes, en una entrevista para un pódcast el mes pasado. “Si es necesario, ocuparemos Abu Dabi”.
Por muy hiperbólicas que sean estas declaraciones, “reflejan importantes corrientes de pensamiento” dentro de la cúpula del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, dijo en un correo electrónico Ali Alfoneh, investigador principal del Instituto de los Estados Árabes del Golfo.
Alfoneh desestimó los informes sobre un posible pacto de no agresión saudita-iraní por considerarlos “totalmente fuera de la realidad”.
“La amenaza de represalias iraníes contra los principales productores de petróleo aún es uno de los pocos factores que frenan el comportamiento de Estados Unidos hacia Irán”, dijo.
¿Qué otras cartas tiene Irán?
Irán también podría intentar ejercer el control sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía navegable que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y por la que pasa una décima parte del comercio mundial. La vía se encuentra junto a un territorio en manos de los hutíes, una milicia de Yemen respaldada por Irán.
En la última ronda de enfrentamientos, los iraníes utilizaron su proximidad al estrecho de Ormuz, otra vía marítima fundamental para el comercio, para ejercer una inmensa influencia sobre la economía mundial. Si el gobierno iraní cree que su control sobre ese estrecho está en peligro, es posible que quiera “hacer que Estados Unidos ponga su atención en dos frentes marítimos en lugar de en uno”, dijo Azizi.
Kharatian dijo en la entrevista del pódcast del mes pasado que si Estados Unidos atacara la infraestructura económica iraní, Irán tomaría represalias y limitaría el tráfico en el Bab el-Mandeb.
Eso podría mantener la presión sobre la economía mundial, pero la maniobra podría resultar complicada.
La milicia hutí ha prometido defender a Irán en caso de guerra regional, pero respondió con cautela en la última ronda de combates. Los analistas lo atribuyeron a cálculos sobre cuánto de su menguante arsenal militar podría permitirse utilizar.
*Por Yeganeh Torbati, la corresponsal del Times en Irán. Vivian Nereim colaboró con reportería.