Economía
La Pampa y las políticas nacionales: ¿quiénes son los perdedores del modelo de la timba financiera?
Mientras el modelo de una economía dual y especulativa avanza, cada vez son más los pampeanos y argentinos en general que pagan las consecuencias del ajuste. Empleados estatales, jóvenes universitarios, trabajadores urbanos, pequeños productores rurales, empleados de comercio y otros trabajadores del sector privado, pymes y personas mayores que viven en pueblos del interior, entre los sectores más perjudicados. Los resortes del Gobierno Provincial permiten amortiguar el impacto y continuar un camino de desarrollo e integración a pesar del contexto de crisis.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este lunes el Programa Financiero 2026-2027, con el que el Gobierno nacional buscará garantizar el financiamiento del Tesoro. El anuncio, orientado a evitar turbulencias en los mercados de cara al próximo proceso electoral, no incluyó ni una sola medida o política pública destinada a mejorar la situación de los sectores que hoy cargan con el peso del ajuste. Por el contrario, el ministro ratificó un modelo basado en el endeudamiento y la especulación financiera, cuyos efectos se hacen sentir cada vez con mayor fuerza sobre la producción, el empleo y el desarrollo de las provincias.
¿Quiénes son los principales perjudicados por este modelo? Es una pregunta necesaria para trascender las discusiones meramente simbólicas de la ya desgastada «batalla cultural» y poner el foco en los efectos concretos de las políticas nacionales. Después de casi tres años de gestión, comienzan a consolidarse patrones claros. Entre los sectores más afectados aparecen los empleados públicos provinciales y nacionales, jóvenes universitarios, pequeños productores y familias rurales, empleados de comercio y otros trabajadores del sector privado, las pymes y también las personas mayores que viven en localidades del interior.
Trabajadores estatales: Desde la asunción de Javier Milei, el Estado nacional eliminó cerca de 70 mil puestos de trabajo, una reducción que no solo afectó a miles de familias, sino también a la capacidad del Estado para sostener políticas públicas en áreas estratégicas. Al mismo tiempo, el Gobierno impulsó un discurso que estigmatiza el empleo público y busca instalar la idea de que quienes trabajan en el Estado son un gasto a eliminar. Esa narrativa rompe la integración social y perjudica a quienes todos los días garantizan derechos y servicios —docentes, personal de salud, fuerzas de seguridad, científicos y trabajadores de numerosos organismos públicos—, legitimando un ajuste que transfiere recursos desde el conjunto de la sociedad hacia los sectores de mayor poder económico. En La Pampa, ese modelo encuentra un límite en un Estado provincial que resguarda la red de servicios públicos en su conjunto, sostiene paritarias como herramienta de diálogo y acuerdos salariales, y concibe al Estado como una herramienta para garantizar igualdad de oportunidades y desarrollo territorial.
Jóvenes: Otro de los sectores severamente afectados por los recortes del Gobierno nacional es el de las juventudes. Desde el desfinanciamiento a la universidad pública y a la ciencia nacional al desmantelamiento del sistema de becas o de programas de impulso al deporte o la derogación de fondos para la educación técnica. La Pampa por su parte, tomó un camino opuesto: sostuvo las políticas que funcionaban y creó nuevas herramientas allí donde eran necesarias. Donde la Nación retiró su presencia, la Provincia fortaleció el Estado, destinó recursos y garantizó acompañamiento en las 80 localidades pampeanas.Trabajando, a su vez, de manera articulada con la Universidad Nacional de La Pampa, motor de desarrollo e integración provincial.
Pequeños productores y familias rurales: La identidad pampeana se construye a partir de la diversidad de culturas, actividades y formas de vida que conviven en el territorio, unidas por un mismo sentido de pertenencia a una provincia que ofrece oportunidades y estabilidad. En ese entramado, el sector agropecuario ocupa un lugar central: además de ser parte de la identidad provincial, constituye uno de los principales motores de la economía de La Pampa y de toda la región. Sin embargo, «el campo» no es una realidad homogénea. Las políticas implementadas por el Gobierno nacional afectan de manera desigual a los distintos actores del sector. Mientras algunos segmentos pueden atravesar el contexto con mayores herramientas, los pequeños y medianos productores enfrentan crecientes dificultades.
Productores agrupados en Bases Federadas advirtieron que «las medidas adoptadas por el Gobierno nacional están deteriorando la economía de numerosas producciones regionales y pymes agropecuarias, al tiempo que afectan el bolsillo de la mayoría de los trabajadores». Además, señalaron que «esta combinación impacta directamente en la caída del consumo interno, particularmente en alimentos básicos como la carne vacuna, el vino y otros productos de las economías regionales». La entidad también cuestionó una serie de decisiones que, a su entender, «debilitan la producción nacional y a los productores de menor escala». Entre ellas mencionó el desguace del INTA y del INYM, la apertura indiscriminada de importaciones de alimentos, la habilitación de importaciones de maquinaria agrícola, la obligatoriedad de la caravana electrónica para la ganadería, la reforma de la Ley de Glaciares y la reforma laboral.
Empleados de comercio y trabajadores urbanos: Constituyen uno de los sectores más expuestos a los efectos de este modelo que prioriza la especulación por sobre la economía real y doméstica. El bienestar de este sector de la población depende en gran medida de la estabilidad del empleo, la evolución de los salarios y el nivel de consumo. En ciudades como Santa Rosa y General Pico, donde el comercio y los servicios concentran buena parte de la actividad económica, cualquier retracción del consumo repercute rápidamente sobre el empleo y los ingresos.
Las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional han provocado una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los salarios. A esto se suman el aumento de las tarifas de servicios públicos, el encarecimiento del transporte, la reducción del crédito para el consumo y la incertidumbre laboral, factores que limitan la capacidad de compra de las familias y en consecuencias las posibilidades de crecimiento y estabilidad. Desde sectores opositores al Gobierno provincial celebraron el crecimiento del empleo asociado a plataformas como Rappi o Uber. Sin embargo, para una provincia como La Pampa, históricamente caracterizada por una amplia clase media, altos niveles de empleo formal y estabilidad laboral, la expansión de estas modalidades representa un proceso de precarización inaudito que pone en riesgo valores y derechos ampliamente sostenidos.
Pymes y emprendedores: El modelo económico implementado por el Gobierno nacional configura una economía cada vez más dual, que beneficia a un número reducido de sectores vinculados a la especulación financiera y a actividades concentradas, mientras perjudica a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, emprendedores y comercios. La combinación de atraso cambiario, apertura comercial y caída del poder adquisitivo reproduce un esquema similar al de la década de 1990, debilitando la producción nacional y afectando especialmente a las economías regionales y al entramado pyme.
Las consecuencias ya son visibles: según el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), desde diciembre de 2023 desaparecieron más de 25.000 empresas. Además, los sectores con mayor pérdida de empleo fueron la construcción (81.295 puestos), la industria manufacturera (76.556), el transporte y almacenamiento (61.107) y las actividades profesionales, científicas y técnicas (25.449). De mantenerse esta tendencia, distintas estimaciones proyectan que durante 2026 podrían perderse hasta 500.000 puestos de trabajo formales y cerrar unas 40.000 empresas.
En contraposición a ese escenario, consecuente a su modelo histórico, el Gobierno de La Pampa impulsa políticas activas para sostener el entramado productivo provincial. A través del Banco de La Pampa puso en marcha líneas de financiamiento destinadas a pymes, cooperativas y empresas exportadoras, además de tasas subsidiadas para capital de trabajo, inversión y fortalecimiento del programa Compre Pampeano. La estrategia busca sostener la actividad económica, el consumo y el empleo, utilizando al banco público como una herramienta de desarrollo e incentivo a la producción local.
Adultos mayores de pueblos pequeños: El modelo anarco-capitalista impulsado por Javier Milei, además de priorizar la especulación financiera, se rige por criterios de rentabilidad que terminan perjudicando a las pequeñas localidades, las comunidades del interior y a los sectores de mayor vulnerabilidad, como los adultos mayores. En La Pampa, esta lógica ya comienza a manifestarse con el cierre de sucursales del Correo Argentino, una medida que profundiza el aislamiento territorial y anticipa el riesgo de que el retiro del Estado se extienda a otros servicios esenciales. En contraposición, la provincia sostiene un modelo basado en la presencia territorial del Estado, garantizando servicios públicos en todas las localidades y fortaleciendo instituciones como el Banco de La Pampa, que mantiene sucursales y atención personalizada en el interior para asegurar que todos los pampeanos, sin importar dónde vivan, puedan acceder a servicios esenciales y ejercer sus derechos.
El modelo de la timba que privilegia la especulación financiera por sobre la producción y el trabajo, impulsado por el Gobierno nacional es transversal a todos estos sectores, los afecta por igual. Las altas tasas de interés, la desregulación, las privatizaciones y la obtención de rentas financieras se multiplican mientras la economía real pierde competitividad, cae el consumo y se debilitan la industria, el comercio, las pymes y las economías regionales. En La Pampa, el modelo es el inverso: aún en un contexto de crisis, el Estado sostiene herramientas para proteger el empleo, fortalecer la producción, acompañar a las familias y garantizar servicios públicos de calidad. El objetivo es seguir construyendo una provincia con mayor equidad, estabilidad y previsibilidad, con oportunidades para los jóvenes, cercanía en la atención a las personas y una mirada federal que integre y promueva el desarrollo de cada localidad.
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