Provinciales
El Medanito: Cuando la ecología se vuelve el camuflaje de la política
El debate por el área hidrocarburífera El Medanito ha dejado de ser una cuestión de ingeniería y remediación para entrar en el terreno pantanoso de las operaciones de prensa.
En el ojo de la tormenta se encuentra la Asociación Alihuen, cuyo último informe sobre los costos de cierre de pozos no ha sido recibido como un aporte técnico, sino como un proyectil político lanzado con precisión quirúrgica, pero escaso rigor científico.
El rigor en el banquillo
En distintos ámbitos de la política energética de la provincia, el malestar es palpable. La crítica principal no apunta a la existencia del disenso —esencial en toda democracia— sino a la mutación de una ONG en una oficina de propaganda. «Cuando una fundación se utiliza para operar políticamente, deja de ser sociedad civil para convertirse en un aparato de desinformación», señalan voces calificadas del sector, advirtiendo que el ambientalismo no puede ser el «Caballo de Troya» de intereses partidarios.
El punto de fricción más agudo radica en la interpretación de la normativa vigente. Mientras Alihuen agita el fantasma del abandono de pozos, los especialistas técnicos y legales recuerdan que el marco jurídico no es una sugerencia, sino un mandato: las responsabilidades de remediación están claramente taxadas por ley. Ignorar esto, sugieren, no es un error de lectura, sino una «confusión deliberada» diseñada para enturbiar el debate público.

Instituciones bajo sospecha
La gravedad del asunto trasciende la disputa por el petróleo. Lo que está en juego es la calidad del debate institucional. El uso de estructuras creadas para fines sociales como plataformas de ataque político erosiona la confianza en el tercer sector. Como bien se escucha en el territorio: «Una fundación no es un comité de campaña».
La transparencia, ese valor tan mentado y pocas veces practicado, se demuestra con datos duros y contrastables, no con titulares efectistas diseñados para el impacto mediático inmediato. En El Medanito, la discusión exige:
- Responsabilidad técnica por encima de la narrativa.
- Compromiso genuino con el pasivo ambiental.
- Honestidad intelectual para no convertir una preocupación legítima en una estrategia electoral.
Conclusión: El peligro del relato
Confundir a propósito no es debatir; es ejecutar una estrategia de desgaste. La provincia se encuentra en una encrucijada productiva donde se discuten inversiones millonarias y el futuro energético. En este escenario, los «relatos construidos» desde la comodidad de un escritorio institucional solo logran faltar el respeto a quienes trabajan honestamente en el campo.
El compromiso ambiental es una bandera demasiado noble para ser arriada en el barro de la manipulación. El debate sobre El Medanito merece altura, ciencia y, sobre todo, la verdad desnuda de intereses subalternos.
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