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El reto imposible de Nadal desde Brisbane: volver para ganar

El segundo tenista masculino con más grandes de la historia tiene la ilusión de recuperar la competitividad tras casi un año de ausencia. Su caída en la clasificación y los precedentes de otros ex top 10 serán una barrera a superar desde la gira australiana, que le trae buenos recuerdos en materia de regresos

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“Hola a todos. Después de un año fuera de la competición, ha llegado el momento de volver. Será en Brisbane, será en la primera semana de enero. Nos vemos allí”. Las grandes leyendas del deporte acostumbran a tirar de comunicados cortos pero contundentes a la hora de realizar anuncios de interés general. Rafa Nadal no iba a ser menos, oficializando por fin un regreso al tenis que ya era evidente, pero al que le faltaba despejar la incógnita del cuándo y el cómo. Resuelto el misterio menor, queda por afrontar el quid de la cuestión: si efectivamente el español puede volver para ganar, como es su ambición.

No es la primera vez en la que Nadal se ausenta del circuito. El físico le ha dado tantos quebraderos de cabeza a lo largo de los años que le ha obligado a acometer hasta 16 retornos a la competición. Sin embargo, los 11 meses de inactividad que arrastra desde que cayó contra el estadounidense Mackenzie McDonald en segunda ronda del último Abierto de Australia, por culpa del psoas ilíaco, resultan la baja más prolongada de su carrera: por ahora, su tiempo máximo lesionado eran los siete meses de 2012, propiciados por una rotura del tendón de la rodilla izquierda y una hoffitis.

Hacía ocho años que Nadal no sufría tanto por su cuerpo. Ganar, ganar, ganar y volver a ganar, a pesar de las lesiones, ha sido algo recurrente salvo en 2015, cuando su problema físico llegó a afectarle lo suyo a nivel mental. Tendrá que ser especialmente fuerte en este último ámbito para que llegue a parecer que nunca se fue. Como es su objetivo: “Si no tuviera la ilusión de intentar ser competitivo, pues probablemente no estaría haciendo todo lo que he hecho durante estos últimos meses, todo el esfuerzo que supone a la edad que tengo, y después de tener una carrera muy larga, que los años pesan”.

De entrada, el simple hecho de estar de vuelta, con 37 a las espaldas, es todo un “éxito personal” para el balear. Pero, aunque no quiere marcarse objetivos importantes de puertas para fuera, su hambre de triunfos quizá le reconcoma por dentro. No va a ser fácil saciarla, porque tendrá que reincorporarse a la ATP como número 663 del mundoCon lo que eso significa: invitaciones y ranking protegido por doquier para estar en los eventos y, por consiguiente, rivales de enjundia desde las primeras rondas.

La imposibilidad de ser cabeza de serie abre un escenario completamente nuevo en el periplo en la élite de Nadal. Los precedentes de otros jugadores con solera que estuvieron entre los mejores le obligan a ser, mientras la pista no dictamine lo contrario, cauto. Andy Murray, por culpa de su cadera, no gana ni un título desde 2019, y aun así está en el puesto 42; el último Roger Federer, muy renqueante, tuvo como techo unos cuartos de final en 2021; Dominic Thiem está al borde de salir del Top 100 (98) y no levanta cabeza desde que la muñeca le lastró y Stan Wawrinka, 50º a nivel planetario, detuvo el contador de su palmarés en 2017, justo antes de que el cuerpo empezase a castigarle severamente.

Nadal, en el Abierto de Australia (EFE/EPA/DIEGO FEDELE)
Nadal, en el Abierto de Australia (EFE/EPA/DIEGO FEDELE)

Por eso, el manacorense no quiere saber nada de confiarse. “Intuyo que va a ser muy difícil recuperar un nivel muy alto de tenis”, comentó cuando aclaró que podría jugar otra vez. “No voy a superarlos, no creo que estemos en esa tesitura”, intentó zanjar cuando le preguntaron si se veía capaz de quitarle el récord histórico de Grand Slam, entre los hombres, a Novak Djokovic. Empezará a dar pasos, veremos de qué tipo, en tierras australianas, donde ha reaparecido otras veces de forma satisfactoria.

No juega en Brisbane desde 2017, su única participación

El torneo elegido por Nadal para buscar el más difícil todavía en una trayectoria tan inmaculada como la suya se trata de un ATP 250 que tendrá lugar entre el 31 de diciembre de 2023 y el 7 de enero de 2024. Obviamente preparatoria para el plato fuerte en forma de major de Melbourne, es una cita con poca historia, puesto que se disputa desde 2009 y ha estado en stand-by casi cinco años. Fue en su edición inaugural cuando un español llegó más lejos, puesto que Fernando Verdasco fue finalista.

La primera y a día de hoy última comparecencia de Nadal sucedió en 2017. Entonces, superó la primera ronda frente a Alexandr Dolgopolov (doble 6-3). Mischa Zverev, hermano de Alexander, tampoco pudo con él en segunda ronda (doble 6-1). Finalmente, cayó eliminado en cuartos de final, a manos de Milos Raonic (6-4, 3-6, 4-6). En las ediciones de 2018 y 2019, llegó a estar inscrito, pero acabó borrándose.

Entre 2020 y 2022, la ATP Cup sustituyó a Brisbane, con Nadal resultando finalista el primer año. En 2023, fue la United Cup la que ocupó el hueco, y sufrió dos derrotas en la fase de grupos. Está por ver si su actuación en el Queensland Tennis Centre puede dar pie a una racha de buenos resultados: no sería la primera vez en la que lo consigue volviendo a la acción, recién recuperado, al poco de iniciarse el curso.

En 2006, fue semifinalista en Marsella, campeón en Dubai y de nuevo semifinalista en Indian Wells, olvidándose rápidamente de la inflamación en el pie izquierdo que le había tenido cuatro meses KO. En 2009, fue cuartofinalista en Doha, campeón en Australia y finalista en Róterdam, después de haber sufrido tendinitis en la rodilla derecha (un mes fuera). En 2017, alcanzó los ya citados cuartos de Brisbane y las finales de Australia y Acapulco, tras dos meses de baja por problemas en la rodilla derecha. En 2019, tras cuatro meses solventando una tendinitis en la rodilla derecha y una lesión abdominal, fue finalista en Australia y semifinalista en Indian Wells.

Nadal en su último partido (REUTERS/Loren Elliott/File Photo)Nadal en su último partido (REUTERS/Loren Elliott/File Photo)

Eso sí, la apuesta subió en 2022: Melbourne, Abierto de Australia y Acapulco de una tacada, nada más superar una lesión en el pie izquierdo que en total se prolongó seis meses y medio. ¿Conclusión? Nada se puede dar por imposible con Nadal. Cierto es que posiblemente se encuentre ante el reto de mayor envergadura que ha conocido como deportista, y con más condicionantes. Pero así se forjan los mitos: a base de superar, por el camino, adversidades mastodónticas.

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